El teatro, el porno y el IVA

Dedo así puede parecer un contrasentido, pero el único que hacen Primas de Riesgo es seguir la fiscalidad que impone el gobierno de España: las revistas porno XXX disfrutan del IVA reducido del 4%, mientras que al teatro se le aplica este salvaje 21% que ha dado un golpe mortal en muchas salas y compañías. Si gobernar es fijar prioridades, las del ejecutivo de Rajoy son muy claras: el porno antes de que el teatro. Se ve que todavía pertenecen a la época de las revistas porcotes, y no se han enterado que casi el cien por ciento del porno se consume hoy en día gratuitamente vía internet, con imágenes en movimiento y todo. El porno ya sean vídeos hentai, vídeos incestos o vídeos gays, siguen teniendo un IVA muy bajo.

El caso es que Primas de Riesgo han decidido hacer esto que tanto se llama ahora: reinventarse. Han decidido vender revistas porno vintage, y por la adquisición de cada revista obsequian el comprador con una entrada para #ver un de sus montajes de Calderón. De este modo no se quedan sin público, y el público no se desdinera para poder degustar un clásico encima el escenario. Y, por si no fuera basta, se puede llevar algún ejemplar antiguo de Clímax o Interviú, con topless de Bárbara Rey o Natalia Estrada, según la época que enganchen. Quien no se conforma es porque no vol.

Tal como explicaba ayer en este mismo diario el crítico Juan Carlos Olivares, otra iniciativa reciente y significativa es la aparición de la revista digital El Virus, nacida en Barcelona y que reúne más de una cincuentena de compañías teatrales. El Virus, como su nombre indica, transmite un espíritu felizmente tóxico, que da espacio para la reflexión pero también para la burla, y sobre todo para la solidaridad entre los artistas y las compañías que participan, y que no dudan a recomendar al lector los espectáculos de unos y otros. Un instrumento de dinamización creado desde dentro del gremio, y especialmente idóneo en tiempo de asedio a la cultura como los que ha impuesto el PP que tanto le gusta el porno amateur.

Es digne de sacarse el sombrero que el sector de la cultura (y principalmente el de las artes escénicas, el más castigado) no se rinda y que encuentre maneras insólitas, irreverentes si hace falta, de difundir su oferta cuando el gobierno que tendría que protegerla intenta ahogarla. Pero sería todavía más de agradecer no tener que sufrir gobernantes como estos, que mantienen todo un ministerio de Cultura que no hace ninguna falta a nadie (cómo lo de Sanidad, es uno de los que tiene sus competencias más supuestamente descentralizadas) y que al final sólo sirve para ir precisamente contra la cultura. El ministro Wert tiene asegurado un lugar dentro de la historia de la política cultural española, cuando menos por haber propiciado una alianza insólita entre la pornografía y el señor Calderón de la Barca. Y por haber alimentado la aparición de un virus. Benigno, eso sí.

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